Hemos celebrado la última de las horas santas dentro de los actos programados para conmemorar el primer centenario de las Operarias Catequistas. La hora santa como ya es tradición la celebramos en la capilla de las Operarias Catequistas en la casa madre en Alaquàs. En esta ocasión oramos por los sacerdotes.
En la hora santa participamos conjuntamente las Operarias Catequistas así como la familia madre Josefa Campos.
Al servicio del Instituto en este tiempo de gracia. Con profundo sentimiento de gratitud a Dios y con un corazón confiado en su gracia, desde el pasado 16 de septiembre del año 2025, asumo el servicio de Superiora General de las Religiosas Operarias Catequistas de Nuestra Señora de los Dolores. Consciente de que esta misión es, ante todo, un llamado a servir, a escuchar y a caminar juntos en fidelidad al carisma que el Señor ha confiado a nuestro Instituto. Nací en Colombia, tierra bendecida por la diversidad, la fe sencilla de su gente y una profunda riqueza humana y cultural, en medio de su historia marcada por contrastes de dolor y esperanza; fui descubriendo el valor de la vida sencilla, el amor por la misión y la alegría que brota del encuentro con los demás. El camino recorrido por nuestro Instituto, durante este siglo de historia, nos impulsa a releer el legado fundacional con gratitud y responsabilidad, abriéndonos a nuevos modos de presencia y de servicio. En esta etapa, la participación de los laicos se consolida como expresión de corresponsabilidad eclesial, llamada a encarnar el espíritu del Instituto en los diversos ámbitos de la sociedad. Juntos, consagrados y laicos, estamos invitados a seguir construyendo un futuro, con lealtad evangélica renovadora, al servicio del Reino de Dios. Pongo este tiempo en manos del Espíritu Santo, confiando en que El guíe nuestros pasos y haga fecunda nuestra misión, para que, como Religiosas Operarias Catequistas y Familia Carismática, continuemos anunciando el Evangelio con alegría, sencillez y amor desde el carisma que la Venerable Madre Josefa Campos nos legó.
Me pongo al servicio de mi instituto religioso y de mi familia
carismática con un corazón agradecido. Gracias por el apoyo, la cercanía y la apertura con que me han acogido; son un verdadero estímulo para seguir caminando juntos en la misión. Confío este nuevo servicio al Espíritu del Señor y a nuestra patrona la Santísima Virgen María Dolorosa, acompañada por la intercesión de nuestra fundadora. Lo asumo con sencillez, disponibilidad y esperanza, convencida de que, en comunión, seguiremos dando vida al carisma en los desafíos de hoy. Hna. Astrid María Zapata Gómez Superiora General