Comunidad de Gandía

   colegio Abad SolaLas Religiosas Operarias Catequistas llegamos a Gandia, capital de la Safor (Valencia) acompañadas por nuestra Madre Fundadora, Venerable M. Josefa Campos, el día 31 de de enero de 1918. Esta comunidad se fundó con la finalidad de llevar la formación cristiana del Centro de la Sagrada Familia, constituído para alojar unas ciento cincuenta jóvenes, que trabajaban en las fábricas de la seda y conservas. Enseguida se comenzó la tarea específica del Instituto, la catequesis de niños, jóvenes y adultos en las parroquias de S. José del Arrabal, luego Centro de Esculeas Pías y Beniopa. Colaborando a lo largo de nuestra estancia en Gandía hasta la fecha en otras parroquias: Colegiata, Benipeixcar, Marxuquera, Cristo Rey, S. Nicolás y S. Francisco de Borja.

   Pasado el tiempo la casa de obreras se cerró dando paso, hacia el 6 de agosto de 1923 al internado de niñas huérfanas. En esta época se gesta la compra de la casa donde reside actualmente la comunidad, calle S. Francisco de Borja, 32. Gracias a las condiciones de la casa, se puede habilitar como vivienda de las religiosas, internado de huérfanas y casa de espiritualidad.

   Las religiosas realizan una importante acción evangelizadora en la catequesis de las Parroquias, en las tandas de Ejercicios Espirituales y retiros que se practican en nuestra casa, como medio de ayudar a todos a que vivan la experiencia de Dios en el silencio y en la oración y educan a las niñas que se van acogiendo de forma gratuíta. El alma de esta misión es nuestra Madre Fundadora, apostol incansable de la catequesis y mujer de carácter valiente y decidido para emprender este tipo de obras.

A primeros de junio de 1914, por mediación de Nuestra Madre Fundadora se le ofrece la posibilidad al Abad de Gandia, D. José Solá de vivir en esta comunidad, ya que se encuentra con una salud muy precaria. Desde este momento y hasta 1941 fecha en que fallece, es en esta comunidad donde atiende los asuntos que conciernen a su responsabilidad como Abad de Gandía. Sacerdote muy querido por el pueblo, las hermanas que componen la comunidad en esos momentos lo cuidan solícitamente siguiendo el ejemplo de Nuestra Madre que, sentía especial predilección por los sacerdotes. Siempre que percibió en ellos alguna necesidad, les brindó su ayuda desinteresada.

   Después de la muerte del Sr. Abad, al quedar más libre la comunidad y disponer de más espacio se inicia la labor docente con la creación del Colegio Abad Sola.

  Este centro ha seguido la trayectoria de la parábola del grano de mostaza. Comenzó como una pequeña semilla, un aula de E. Infantil y poco  a poco ha ido creciendo hasta convertirse en un árbol frondoso, integrado por los niveles de E. Infantil , Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria.

  La mano providente de Dios, presente desde los inicios de la Fundación, continúa manifestándose en esta comunidad, que, fiel al carisma del Instituto, desea llenar los fines para los que nació: conseguir que los niños y jóvenes reciban una educación integral. Damos gracias a Dios por habernos situado en este campo para anunciar su mensaje de amor, de manera preferente a los que también fueron sus predilectos: los niños. le pedimos que nos ayude a continuar por muchos años en esta sublime e importante misión.