Colaboradores Casma

Sabemos  que el espacio-tiempo es infinito, sin embargo nuestro peregrinar por el camino  de nuestra vida es corta.  Alguien nos decía que los hombres y/o mujeres pasan, pero las obras quedan. En este andar, ya hace muchos años atrás, creo, no es preponderante decir cuantos, llegaron a esta ciudad de Casma las Hermanas Operarias Catequistas de Nuestra señora de los Dolores. Al, inicio como laicos simples, no entendimos bien cuál era su misión de apoyo a esta calurosa “ciudad del eterno sol”, tal vez en las tareas de primera comunión o confirmación Creemos que marcaron nuestro camino las Hermas Encarnación, Visitación, Juana, Norita, Gloria, Pepa, Carmen, Adriana, Socorro; sólo por mencionar algunas de  ellas. Ya que cada una tiene su propio carisma y su forma peculiar de enseñarnos los caminos  del servicio a los demás, a los más pobres, a cambio de nada.

Y aquí me detengo para expresar mi admiración por las Hermanas y su fidelidad a las  palabras de nuestro Señor Jesucristo, porque lo dejan todos; casa, familia, distancias y se juegan la vida por acompañar a los demás. Y nos ayudan a abrir los ojos y los oídos para reconocer al hermano que nos necesita y llama en silencio, y que estando tan cerca, cuanto tiempo fuimos indiferentes.  Ya en los últimos años, el maravilloso proyecto de servicio se va convirtiendo en realidad. Que gran día, cuando se inauguró la Casa de Acogida Madre Josefa Campos; fue una fiesta grande con el Obispo, sacerdotes, Hermanas, laicos y muchos amigos jóvenes y adultos.

De pronto se nos invitó al grupo de colaboradores, y sin saber que dar, nos pusimos en la fila del servicio para apoyar en lo que fuera necesario a las Hermanas Operarias Catequistas. Con asombro veíamos, que un afecto de verdadera madre se hacían cargo de nuestra niñas de la zona rural de Quillo (distrito que en algún momento fue designado, el más pobre del Perú) y alrededores, en favor de aquellas que históricamente ya estaban condenadas a la pobreza, al sufrimiento, al analfabetismo, marginación, marginación social y cultural.

Para suerte mía y doy gracias a Dios, porque soy profesor de matemática, con más de 30 años de servicios en colegios nacionales y particulares. Esta experiencia laboral me sirve para apoyar con afecto y alegría, siguiendo los caminos de Madre Josefa, a las niñas de la casa de acogida, en el día u hora que las hermanas me llaman a casa. Cada clase allí dada, me permite realizarme como persona o profesor, porque me siento útil a los caminos que señaló y marco Madre Josefa, inspirada  seguramente por nuestra Señora de los Dolores, y nuestro Padre Dios.

Este caminar no programado en mi vida me llena de alegría el espíritu y reboza el alma de paz. Entonces, hoy más que nunca creemos,  que las oraciones de Madre Josefa, no sólo se quedaron allí en España, sino que trascendió para el mundo entero, para este nuevo mundo, tal como lo hizo nuestro Señor Jesucristo cuando dijo a sus discípulos: Dejad que los niños vengan a mí.  Y así, vamos aprendiendo que todos  deben tener iguales oportunidades de crecer culturalmente y espiritualmente, tal como nos enseñó Madre Josefa. Aunque duela, seguid adelante.

Con gratitud y afecto. José Valencia Tello.

 

Llegada de los participantes en el encuentro internacional 2017 de Perú a la casa Madre de Alaquàs-Valencia (España)

     

 

 

 

 

 

Para conocer más detalles del encuentro entrad en Alaquàs 17 en esta misma web