Colaboradores Colombia

COLABORADORES DE BOGOTÁ: FIELES AL CARISMA

El grupo de Colaboradores de Bogotá ha celebrado este mes de agosto su reunión  habitual, esta vez ha sido  en la casa de una de las colaboradoras, Anita Chicangana.

La diversidad que forma el grupo demuestra hasta que punto se sienten enraizados  con el carisma que les une y les permite compartir todo como los primeros apóstoles. Entre ellos hay catequistas,  ministros extraordinarios de la comunión, de grupos de acogida, de pequeñas comunidades parroquiales, de la casa de la misericordia, del camino neocatecumenal.

Se reúnen los lunes   quincenalmente en casa de un colaborador para trabajar la espiritualidad de la Venerable Madre Josefa Campos a través de las catequesis preparadas por el P. Juan Antonio Vives autor del libro sobre la Madre Josefa Campos: LA QUETEQUESIS, PASIÓN Y COMPROMISO.

Colaboran también aportando lo que tienen a la Casa de Acogida Madre Josefa Campos en Casma (Perú)

Cuando estuvieron en el Encuentro Alaquás 17 "Tras las huellas de Madre Josefa Campos" hicieron hincapié en la necesidad de formar nuevos catequistas jóvenes para trabajar la raíz de nuestro ser y ya están en ello. Fue una de las propuestas y están preparando una reunión con el sacerdote para exponerle su nueva tarea. Ni que decir tiene que cuentan con nuestra oración en esta misión tan especial.

Conscientes de la importancia de la falta de  nuevas vocaciones a la vida consagrada como Operarias Catequistas para seguir manteniendo, custodiando y dando a conocer el carisma, rezaron el Santo Rosario a la Virgen para pedir que envíe nuevas Operarias para trabajar en la viña del Señor.

Seguidamente como colofón de la reunión compartieron un piscolabis.

Los asistentes a la reunión de ese día fueron: Nelly, Blanca, Lucy, Marina, Yolanda, Anita, Jorge Alexis. Paulina, Rosario, Guillermina y Alicia.

COLABORADORES DE AMÉRICA LATINA ENCUENTRO EN CASMA - PERÚ

COLABORADORES COLOMBIA

Durante los días del Encuentro "tras las huellas de Madre Josefa Campos" celebrado en Alaquás en julio de 2017, los Colaboradores de Bogotá traían en su mochila un sentimiento muy especial y era el reencuentro con la Hna. Fátima que durante tanto tiempo estuvo trabajando con ellos en las nobles tierras colombianas.

Recordar lo vivido, la esperanza de lo que queda por vivir, y sobre todo el hacernos partícipes a todos los asistentes al Encuentro de todas las tareas pastorales que realizan, las reuniones que tienen, lo que compartieron connosotros fue para todos  una verdadera inyección espiritual sabiendo que son ellos mismos los que preparan, trabajan y comparten las vivencias que en torno al  carisma de MJC viven con auténtica pasión y compromiso.

De regreso a su tierra natal participaron en una Eucaristía en la Parroquia de San Silvestre, en el barrio de Bonanza donde el Obispo Monseñor Nieto,  hizo una mención especial sobre la Congregación de las RR. Operarias Catequistas de Ntra. Sra. de los Dolores así como también recordó la tarea de la Hna. Fátima, Hna. Flor y Hna. Pepa, entre otras.

Se llevaron en su mochila hasta Colombia, hasta su querida Bogotá, la alegría de haber ido tras las huellas de Madre Josefa Campos y seguro que allí donde estén en sus trabajos, en sus familias, con sus amigos darán testimonio de todo lo vivido y compartido.

 

GRUPO DE COLABORADORES DE MADRE JOSEFA CAMPOS

El grupo de colaboradores Madre Josefa, se reúne los domingos cada quince días, en la comunidad de Bello a la formación humano-espiritual; esto con el objeto de crecer en una espiritualidad que permee la vida y sea estilo personal que se proyecta en la misión que cada uno de los colaboradores tiene a cargo. Como temario estamos compartiendo una espiritualidad más centrada en la dimensión del Ser, tratando a través de la meditación, ejercitarnos en la neutralización de pensamientos obsesivos, que nos distrae del momento presente y de la capacidad de admiración. En primer lugar hemos profundizado en una lectura más consciente y real de nuestra espiritualidad, y nos hemos dado cuenta que en muchas ocasiones estaba basada en prácticas de piedad y momentos puntuales litúrgicos. Por ello, nos hemos dado a la tarea de proponer un cambio de esos esquemas rígidos heredados de una religión occidental un poco monótona.

Comenzamos con un trabajo crítico sobre la consciencia de objetos, como medio de llenar un vacío existencial y que casi siempre pone a la persona más orientada al momento futuro que al momento presente (único lugar donde existe la vida). Cuando tratamos de completarnos con objetos mentales, emocionales o físicos, perdemos el norte de nuestro sentido de vida y por ello buscamos ansiosos algo que nos de la llamada “plenitud o paz interior” que anhelamos; en esa búsqueda nos perdemos y pasan los años con una gran insatisfacción personal; entonces un medio de afrontar ese malestar interior han sido recurrir a prácticas de piedad mecanizadas y repetitivas.

En los espacios formativos nos hemos dado cuenta de que esa búsqueda de completarnos con objetos externos, no nos ayuda a crecer espiritualmente. Lo que venimos trabajando a nivel personal es la conexión con la “Dimensión del Ser” el Reino del que nos habló Jesús y que está muy “DENTRO” de cada uno de nosotros. Para llegar a experimentar la “acción del Dios en la vida”, hay que estar en el “presente” de forma “consciente”. Nos hemos propuesto ser “observadores” de la disfuncionalidad humana, para ser generadores, no de reacciones, sino por el contrario de ACCIONES. Vivir desde la dimensión del Ser, es tratar de bajar a ese espacio interno de paz interior; es no interpretar de forma compulsiva las películas mentales que provienen del ambiente y de la propia irracionalidad cultural, para abrirnos a un espacio en el que sea posible dejar a Dios actuar en la vida de cada uno.

La experiencia de un Dios amor que impacto la vida de Madre Josefa y que posibilito que ella viviera a plenitud y proyectara su misión sin esfuerzo alguno; es la que cada uno de los colaboradores trata de “descubrir” en su vida; encontrar el sentido de vida que solo puede ser experimentado desde la apertura a una dimensión mucho más profunda que la mental.  A Dios solo se experimenta en el acontecer diario.

Un domingo al mes, los Colaboradores de Madre Josefa, nos damos cita en la Casa de Encuentros San José, para retirarnos, la contemplación de la naturaleza, la atención plena de lo que hacemos y la meditación-oración, nos posibilita centrarnos en esa dimensión “plenitud-paz interior” a la que queremos apuntar como una espiritualidad que se haga estilo personal y sea proyección carismática de la vida y obra de Madre Josefa en nuestra codidianidad.

Hna. Astrid María Zapata