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En este tiempo de Adviento, toda la Familia de Madre Josefa Campos ora y trabaja para que cada día los caminos que nos conducen a Dios se vayan ampliando y por ellos puedan transitar todas las personas de buena voluntad, los que nos sentimos pecadores, los pobres, los desheredados de la tierra, los tristes, los olvidados, los hombres y mujeres de esperanza, los que se fían y los que no confían; los humildes y sencillos, los maltratados por la sociedad injusta, los que sufren el odio y la violencia, los que son víctimas de las catástrofes naturales, la madre tierra tan dolorida, destruida y enferma de contaminación,  los creyentes y  los que no pueden creer, las familias, los ancianos y sus cuidadores, las comunidades religiosas y sacerdotes, los trabajadores de nuestros centros y todos los que de una manera u otra esperan a Dios.

Hoy día de la Inmaculada Concepción, choca un poco esta advocación de María en medio de un mundo contaminado, de sociedades corrompidas por el egoísmo, el odio y la violencia.

María es un grito de esperanza para todo creyente, una contradicción para los que van demasiado aprisa y sin pensar en los demás, cargados de culpas, de errores, cansancios y apatías.

El seno  inmaculado de María se abre para dar cabida a todos, para engendrar para todos la Salvación.

" DESPERTAD, YA ESTÁ CERCA, YA LLEGA LA SALVACIÓN DEL MUNDO" y viene de una mujer sencilla, del pueblo, de Dios.

 

Es un gozo contemplar como nuestras hermanas mayores pese a su edad y a sus limitaciones físicas, oran y laboran creando con sus manos y con gran ilusión y creatividad manualidades que ponen al servicio de la comunidad y también para el colegio.

      

Han preparado para la Comunidad Educativa y para el oratorio con niños , unas coronas de adviento para que podamos seguir el itinerario hacia la Navidad siguiendo la luz que cada semana nos brinda el Evangelio y representada en cada una de las cuatro velas que componen la corona. Y todo ello con materiales reciclados.

           

 

 

 

 

 

 

      

Gracias hermanas. Sois únicas y muy especiales para todos nosotros.

Gracias por vuestra vida ejemplar siempre entregada al servicio de los demás. Con vuestra vida, vuestra oración, delicadeza y dedicación seguis catequizando. Vosotras sois una catequesis viva para nuestra comunidad, para nuestros alumnos/as y para todos los que tienen el gozo de poder compartir con vosotras vida y misión.

Gracias también a las personas que acompañan día a día a nuestras hermanas, por el cariño con el que las cuidan  y motivan y por la delicadeza y entrega hacia ellas.

Que Dios nos siga bendiciendo a través de vosotras, ya que Él se vale de vuestra vida para seguir dándonos su amor.